miércoles, 6 de enero de 2016

Práctica y Didáctica de Movimiento Auténtico. España 2016

Dirigido por Betina Waissman con la colaboración de Andrés Waksman.


La convocatoria de un Grupo Didáctico de Movimiento Auténtico (MA) busca abrir un espacio de práctica y estudio de las bases de este trabajo, que genere un lenguaje común y permita a su vez el establecimiento de un grupo de continuidad.

En MA nos identificamos con un proceso de aprendizaje y transmisión que se apoya en la maduración de cada individuo, sostenido por un grupo comprometido con la profundización, siendo la combinación de ambos lo que verdaderamente puede formar.

El MA en su forma es simple y sencillo, y es a medida que se desarrolla y profundiza que se revela la enorme complejidad del trabajo.


El formato que proponemos para este ciclo de Práctica y Didáctica es de 5 módulos en los que ofrecemos un panorama de los fundamentos del MA y sus recursos, aplicables a diferentes ámbitos del trabajo con personas, tanto en el desarrollo personal como en lo creativo.
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Primer Módulo
4, 5, 6 y 7 de febrero 2016 - Con Betina – Encuentro Residencial en La Casa Toya – Zaragoza

Segundo Módulo
18, 19 y 20 de marzo 2016 – Con Andrés – En Barcelona

Tercer Módulo
20, 21 y 22 de mayo 2016 – Con Betina – En Madrid.

Cuarto Módulo
15, 16 y 17 de julio 2016 – Con Andrés – En Barcelona

Quinto Módulo
6, 7, 8 y 9 de octubre 2016 – Con Betina – Encuentro residencial en La Casa Toya – Zaragoza

La transmisión del MA está más en sintonía con los formatos de las tradiciones orientales, que se apoyan en el desarrollo individual de cada practicante. Por eso no proponemos la nomenclatura de “formación” que hoy en día supone un tiempo establecido de manera igual para todos, y que una vez realizada conlleva un título final.

Una vez completados los 5 módulos iniciales, daremos un certificado de asistencia, y ofreceremos un grupo de continuidad para quienes desean seguir profundizando y supervisando en contexto formativo.

Este programa ofrece un espacio vivencial y práctico, acompañado de reflexión y elaboración
didáctica. Se utilizará material Bibliográfico y Audiovisual.

Para información más detallada de horarios, precio y formas de pago puedes ponerte en contacto con nosotros escribiendo a oficina@alasbcn.com o llamando al teléfono 615251929




martes, 3 de marzo de 2015

“Respirando en el campo: una investigación sobre Movimiento Auténtico y meditación Vipassana”. Por Marcia Plevin.


Artículo publicado en The Moving Journal , Religious Practice, Vol. 12. number 2, 2005 Providence, Rhode Island p.11-15. Traducido por Malen Álvarez y supervisado por Betina Waissman.


Marcia Plevin
Quiero reconocer las enseñanzas de mi principal maestro de dharma, Corrado Pensa, con el que he estado practicando y estudiando meditación desde 1994. He tenido la buena fortuna de recibir también las enseñanzas de Ajhan Sumedho, Ajhan Succito, Cristina Feldman, Carol Wilson y Joseph Goldstein; y agradezco los escritos de Mark Epstein, Sharon Salzburg y John Kabat Zinn, cuyos libros he leído una y otra vez. Estoy profundamente agradecida a Janet Adler como mi principal maestra de movimiento auténtico, y agradezco a mis estudiantes su confianza.


“Más allá de las ideas del buen hacer o el mal hacer existe un campo,
 allí te encontraré.”
                                                 -Rumi.


He usado muchas veces esta cita en movimiento auténtico. Las palabras suenan a verdad y evocan algo más que el ego. Yo veo este “campo” como un estado interior de pura mente más allá de los opuestos: arriba/abajo, blanco/negro, tú/yo. Se puede acceder a este campo viviendo una espacialidad interna, encarnada, mientras una se sienta en un cojín de meditación o es testigo en la periferia de un círculo de movimiento auténtico. El “yo” que soy se encuentra contigo en un campo más allá de la dualidad. Aquí, en el campo, estoy libre de todo juicio personal y toda expectativa. Una mezcla de suavidad, curiosidad y compasión se eleva en el centro de mi cuerpo, y me encuentro en un estado espiritual unitivo. En mi vida, tanto el movimiento auténtico como la meditación budista vipassana invocan la presencia de este campo.

Hace muchos años me encontré empezando la práctica de la meditación budista y el movimiento auténtico al mismo tiempo. Simplemente ocurrió así, no fue una combinación de estudios planeada. Desde mi perspectiva de hoy veo la sincronicidad en acción. Ambas disciplinas me dieron asombrosos puntos de vista de referencia común, que siguen intrigándome y que refuerzan mi práctica de cada una de ellas.

Quietud… movimiento.

En mi práctica de meditación Vipassana, empiezo por la atención a la respiración, mientras me siento en mi cojín de meditación. Pronto puedo perder el foco en mi mente asustadiza y encontrarme en un vórtice de pensamientos o sensaciones corporales confusas - sentir una ola de ansiedad en mi pecho, encontrarme tumbada sobre un lecho de rosas, planear mi fin de semana- solo para ser devuelta de golpe a la observación de la respiración. En el vórtice de pensamientos entremezclados o sensaciones corporales, escucho una débil llamada devolviéndome a la conciencia de mi respiración. En los últimos años esa débil llamada llega más rápido y está más presente. Lo que conozco como el camino en la meditación Vipassana es la experiencia de desarrollar la habilidad de ver dentro (visión interior, intuición), investigar, y estar en constante relación con lo que me lleva al mismo tiempo dentro y fuera del “campo”.

El campo, para mí, es una experiencia directa de espacialidad antes de que surja el pensamiento o la sensación corporal. Es también aquello que contiene el pensamiento o sensación corporal, cuando surgen. A veces hay una intuición de que “algo” (un pensamiento, sensación corporal o emoción) está llegando; y me hago más presente para recibirlo y encarnarlo. Sea un “algo” mental o físico, en la práctica budista aprendemos simplemente a notarlo: “siento tensión en mi hombro izquierdo” como “tensión”, “mi corazón se siente pesado” como “pesadez”, “pensando en ella siento ligereza y libertad” como “ligereza-libertad”. Mi sentido del espacio-tiempo parece dilatarse lo suficiente como para experimentar lo que quiera que sea ese “algo” mientras se mueve, a veces a la velocidad de un relámpago y otras muy lentamente. ¿Cuál es mi relación con estas sensaciones y pensamientos?. ¿Se repiten una y otra vez? ¿Estoy apegada a ellas?. ¿Estoy asustada? ¿Puedo aceptar lo que quiera que sean y dejarlas ir?. Al regresar a la respiración, pueden haberse transformado o pueden irse, dejando al campo que aparezca de nuevo.

El observador/investigador de ojos cerrados que se desarrolla durante la práctica de la meditación se convierte en el testigo interior del movimiento auténtico, físicamente libre para moverse en el espacio y relacionarse con otros, o libre para abrir los ojos como testigo externo. Como en la meditación Vipassana, en el círculo de movimiento auténtico he sido movida por olas de ansiedad, sensaciones corporales suaves como pétalos de rosa, pensamientos incesantes sobre planes de futuro. Inicialmente, en la práctica del movimiento podía ser alcanzada por la ansiedad sin ser consciente de ella, simplemente alcanzada por ella. La ansiedad aún puede venir; pero ahora el testigo interior ve cómo me mueve, cómo se mueve a través de mi cuerpo, y a menudo, al aceptar lo que hay, se transforma, y me deja en otro estado físico y mental. Lo que quiera que sea, puede venir e irse. Así como amo las posturas formales de sentarse o caminar del budismo, estoy profundamente agradecida por ser miembro de un grupo de pares en el que puedo moverme en la libertad corporal del Movimiento Auténtico. 

Aceptar lo que es, estar en el momento presente y escuchar al cuerpo son los fundamentos de ambas prácticas. Según mi práctica budista se iba desenvolviendo, me sentía como en casa con el continuo y específico cuidado que tienen las enseñanzas del Dharma con la atención al cuerpo –sus diferentes partes y su posición física mientras nos sentamos, caminamos, estamos de pie o nos tumbamos. Aunque el Movimiento Auténtico alienta la encarnación de nuestras percepciones sensoriales, mientras estoy sentada en mi cojín de meditación también soy alentada a estar presente a la experiencia directa de cualquier sensación. Observo cómo vienen y van, observo su impermanencia –el origen, surgimiento y paso de cualquier pensamiento, sensación o emoción particular.

Encarnación o impermanencia. 

En las tradiciones budistas, se considera que la sabiduría es el estado de conocimiento de la impermanencia de todos los fenómenos. Es este conocimiento fundamental el que nutre la liberación en el testimonio sin juicio, o, en términos budistas, sin apego, el dejar ir los estados mental-corporales, sean agradables, neutrales o desagradables. El capullo alcanza la belleza de su florecimiento pleno y después se marchita. Nacemos, envejecemos y morimos. Todos los fenómenos en la naturaleza tienen un origen, alcanzan un clímax, y entonces cesan. Es este cambio en todos los fenómenos y nuestra relación con este cambio lo que nos hace sufrir. Es el fluir de lo impermanente lo que sostiene las primeras enseñanzas de Buda, consideradas las 4 nobles verdades: la verdad del sufrimiento, sus orígenes, su cese, y el camino. Observo un pensamiento mientras estoy sentada en mi cojín; si soy afortunada, observo su origen, luego cómo viaja y transforma mi mente, dejándome para volver a la respiración.

Es inherente a la práctica del Movimiento Auténtico la enseñanza de la impermanencia.

En un círculo de Movimiento Auténtico, me observo levantándome rápidamente del suelo, con necesidad de andar (origen). La caminata se convierte en pequeños saltos rápidos; mis brazos, torso y cabeza se sacuden y menean al ritmo de mis pies. Es como si se soltara arena de mi cabeza y cayera por efecto de la gravedad hasta mis pies. El ritmo se calma. Me quedo de pie en silencio un rato –un sentimiento de claridad física y mental se extiende como aire de primavera por todo mi cuerpo. En Vipassana, estaría regresando a observar la respiración mientras anotaba las sensaciones corporales. 

En Movimiento Auténtico, el testigo interior, sea como la persona que se mueve o como testigo externo, observa los cambiantes estados y sensaciones corporales. Los practicantes con mucha experiencia en movimiento auténtico saben que entramos al círculo con una emoción o condición y lo abandonamos de manera completamente diferente, testimoniando la transformación de una experiencia particular.

Sola en mi habitación, en profunda meditación sentada, empiezo a sentir la necesidad de espaciosidad. Mis manos se elevan a mi pecho. Me he deslizado al movimiento auténtico. El testigo interior observa cómo mi cuerpo necesita que mis manos froten mi pecho, abriendo mis células y músculos, reflejando la espaciosidad que mi mente necesita. Mis manos regresan lentamente a mis rodillas. Algo se ha movido a través de mí, y de nuevo estoy sentada.

¿Qué me obliga a moverme en la práctica budista sentada?. Las células de mi cuerpo saben sobre ser movidas. Cuando medito sola una voz puede salir, las manos pueden levantarse, la espalda se dobla, y me encuentro de nuevo sentada, sintiendo quizá solo por unos segundos una espaciosidad y falta de fundamento de cuerpo y mente. He sido movida. He cambiado.

En Vipassana podemos observar o estar preparadas para “investigar” el pensamiento o la sensación corporal desarrollarse y alcanzar un máximo; y tal vez lo dejamos ir o lo vemos cambiarse en otra cosa. En Movimiento Auténtico podemos ser movidos o mover un impulso hasta que se transforma o cesa. A través de ambas prácticas, la intuición puede aparecer de pronto o desaparecer despacio, mientras regresamos a la respiración o nos movemos a la periferia del círculo de Movimiento Auténtico. 

Escribiendo sobre el significado de la intuición, Joseph Goldstein (1993) afirma:


“Las visiones interiores de la meditación de visión interior son intuitivas, no conceptuales. Intuitivo, en este sentido, no significa un vago sentimiento sobre algo; más bien, significa ver y experimentar claramente, directamente, cómo las cosas son… Sabes que los son amarillos porque los has visto. Conoces la naturaleza de la calma y la tranquilidad porque las has sentido en tu corazón… Hay muchas experiencias así, y muchos niveles de cada una, y cada vez las conocemos directamente; es como si nos abriéramos a una nueva forma de ver, de ser. Esto es la visión interior.” (p.53).


En mi experiencia, la conciencia de ser movida en Movimiento Auténtico es lo que la investigación que lleva a la visión interior es en la práctica de Vipassana. 

Ajahn Sumedo (1991), hablando de la importancia de la quietud y el silencio, escribe: 
“Si uno simplemente sigue las sensaciones inquietas del cuerpo y las proliferaciones de la mente, entonces por supuesto el silencio es imposible. Incluso puede ser una experiencia amenazadora, porque uno está tan identificado con la agitación y la inquietud del reino sensorial, y buscando sin cesar nacer a él” (p.86). 
El testigo interior mira la agitación, observando la llamada a la encarnación. Mi experiencia en Movimiento Auténtico sugiere que si esta agitación no se identifica con, sino que “es vista” por el testigo interior, se puede considerar una llamada espiritual a la investigación. Hay una unidad que siento cuando el movimiento aquí y ahora es sostenido por la atención consciente sin juicio. Me convierto en mi agitación. Danzo mi inquietud. Mi cuerpo-mente ha movido la investigación. Viene, y por la gracia puede transformarse, dándome visión interior hasta sus orígenes.

De “mi” testigo interior a “el” testigo interior. 

El desarrollo de un testigo interior sin juicio es uno de los primeros pasos que se dan en el camino hacia la conciencia en Movimiento Auténtico, así como en la práctica budista de la atención consciente. Aquí, entre nosotros, está el cultivo del “campo” espacioso, que viene en la forma de dar testimonio a lo que hay. El acto de juzgar puede ser conocido a través de una contracción o pellizco del cuerpo-mente. Podemos sentir un cierre definitivo o descenso de la luz hacia nosotros o hacia los demás. Los maestros budistas se refieren a la atención consciente como estar siempre “aquí”. Uno simplemente necesita saber cómo acceder a ella. Según las tradiciones budistas, hay una Verdad Ultima y una Verdad Relativa. La Verdad Ultima es el estado de no-yo o no-yoidad. La Verdad Relativa consiste en lo que llamamos fenómenos condicionados: el mundo del sujeto-objeto, yo y el otro, convención, cultura, lenguaje, color de piel, nombre, título, cuerpo. “¡Esta soy yo!” grita la niña, mientras apunta a su cuerpo, identificándose en el mundo como su cuerpo. En el nivel más sutil de la Verdad Relativa, damos nacimiento al sentido del “yo” cuando nos identificamos con la conciencia o atención misma.

Joseph Goldstein (1994) habla frecuentemente de la fuerza en la mente que reúne energía firme y estable a base de no identificarse con la experiencia, ni con el conocedor de la experiencia. Desde mi comprensión de los principios budistas, el camino de la atención consciente lleva al meditador a experimentar la esencia de la enseñanza, que es un estado de no-yo o no-yoidad. En otras palabras, en Movimiento Auténtico “mi” testigo interior pertenece a lo que en la enseñanza budista se llamaría el reino de la Verdad Relativa.

En el principio del Movimiento Auténtico tomamos conciencia de “mi” testigo interior. Janet Adler (2002) ha descrito el progreso de las practicantes de Movimiento Auténtico a través de tres niveles de conciencia: estar fusionada, estar en diálogo con, o en estado unitivo. Por la práctica podemos llegar a experimentar “el” testigo interior, más que “mi” testigo interior. La Verdad Ultima, o estado unitivo, es el conocimiento directo de que no hay yo, ninguna sustancia ahí. Identificadas, o contraídas en torno a un sentido del yo, con impaciencia, rabia, impotencia o incluso amor, podemos perdernos en el movimiento o el pensamiento, llevadas por un estado de fusión. También podemos ser arrastrados en un estado de diálogo, lo que en la tradición budista es conocido como proliferación mental.

El testigo interior como “mi” testigo interior declara una dualidad entre lo que es mío y lo que no es. Es un vehículo para la comprensión sujeto/objeto, un desarrollo necesario en el camino para distinguirse a uno mismo como individuo en la colectividad. Ser testigo es la estrategia de comienzo más común en la meditación.

… En el progreso de la meditación finalmente el testigo desaparece. El sentido de identidad cae. El ego, sea una mente pensante o un yo que observa, se aquieta, liberándonos en una conexión profunda (Epstein 1998, p. 68). Un aspecto del “no-yo” o Verdad Ultima sería observar desde “el” testigo en lugar de hacerlo desde “mi” testigo. Sería la experiencia directa de estar presente al “yo” que se mueve pero pertenece al colectivo, como parte del universo.

Espaciosidad/contracción. 

Las palabras espacioso y contracción son usadas a menudo en las enseñanzas budistas para describir tanto estados mentales como corporales. La contracción viene de identificarse con experiencias desagradables o agradables, creando una frontera alrededor del yo, un sentido de estar limitado por las identificaciones con un estado particular del ser. Espaciosidad significa no identificarse ni con la alabanza ni con la culpa. Es sentir que cualquier cosa que exista está en medio de la espaciosidad. Una contracción consolida nuestros límites, situando una periferia en torno a nuestro sentido de identidad. Este sentido de identidad puede atraer al plano del juicio desde nuestro fondo condicionado. Crea una forma en el cuerpo/mente oprimiendo el corazón con dolor o dando paso a un salto de alegría. La opresión se acompaña de sensaciones concomitantes de dolor, ansiedad emocional y el “yo” que siente esto. La escritora y maestra budista Sharon Salzburg (2002) usa la metáfora de la sal para explicar la contracción. La misma cantidad de sal sabrá diferente en un vaso de agua o en el océano. El meditador está creando la posibilidad de espaciosidad a lo que viene al cuerpo o la mente aceptando cualquier cantidad de sal sin perder la “ecuanimidad”, o el equilibrio. No podemos hacer nada con la sal que viene; pero sobre la vastedad de la mente, sí podemos hacer algo. Si una persona que se mueve o un testigo externo está en presencia “del” testigo, puede experimentar la espaciosidad mientras es testigo de la contracción en torno al yo identificado. Partimos por el camino del Movimiento Auténtico, que, con la práctica, aumenta nuestro potencial para atraer al testigo interior. No moviéndonos solo por movernos, valientemente cerramos nuestros ojos para abrir una puerta a lo desconocido, al campo de Rumi. Creo que practicamos con fe en que el movimiento a través de y en el espacio puede traer, y traerá, conciencia.

Testimoniando a través de Brahma Viharas. 

Los Brahma Viharas (traducidos del pali como “moradas divinas o celestiales”) son estados de conciencia de bondad amorosa (metta), compasión (karuna), alegría empática (mudita) y ecuanimidad (upekka). Estos estados son lugares a los que podemos volvernos y regresar. Como el sonido de un violoncello, profundo y ancho, he experimentado una resonancia diferente mientras estoy en la palabra o el movimiento cuando aplico estos estados a mi testimonio en ambas prácticas. En la práctica budista son enseñadas como recursos meditativos hábiles para reconocer las contracciones físicas y mentales que afloran al identificarse con cualquier material que pasa por la mente. Aunque no hay una enseñanza formal de tales estados de conciencia en la práctica de Movimiento Auténtico, la presencia continua de la conciencia sin juicio, en relación con una misma o con otros, fomenta la aparición de estos estados. Aparecen naturalmente y orgánicamente como instrumentos a través de los cuales el sonido del amor y la aceptación sentida en el corazón son escuchados. Ser testigo desde estas “moradas” suaviza y refuerza mi espacio interior para aceptar la cantidad de sal que está presente. 

Una y otra vez, la presencia o ausencia de metta (bondad amorosa) ha demostrado ser la puerta de entrada al campo que Rumi indica. Para no ser confundida con la energía de apego o pasión que se encuentra en la palabra amor, la bondad amorosa se refiere a los estados de amabilidad, amistad y benevolencia que podemos sentir hacia nosotras mismas y hacia el mundo. He encontrado que esta es la tierra en la que las semillas de las demás Brahma Viharas pueden ser nutridas y estimuladas a crecer. Cada una de las Brahma Viharas ofrece diferentes perspectivas desde las que contemplar lo que Janet Adler (2002) denomina la densidad de nuestra biografía personal. Cada una ofrece un medio para abrir un espacio lúcido en una misma, que lleva a un campo de conciencia unitiva.

Metta en la práctica de la meditación. 

En una sala con 100 meditadores, estoy sentada, retorciéndome, contrayendo mi cuerpo con sensaciones de celos. El negro frente a mis ojos se oscurece. Los nudos de mi corazón y de mi mente no se deshacen. Uso la voluntad para volver a la respiración. En cuanto la inhalación se convierte en exhalación, estoy otra vez en el escenario. Esto no es Movimiento Auténtico. No puedo mover los nudos. Mucho más difícil que la sensación de celos es la terrible vergüenza de tener esta sensación. Es como si no hubiera meditado un solo día de mi vida. Como otros maestros han hecho en el pasado, Ahjan Sumedo (el abad que guía el retiro) me trae de vuelta rompiendo el silencio de la sala justo en el momento exacto, invocando metta (amable bondad amorosa) para todo lo que esté presente. Una voz sincrónica toca mi corazón. Me había olvidado de metta. Apegada e identificada, no estaba abierta ni espaciosa, de hecho, sin mucho cuidado o cariño hacia mí misma. Sus palabras, escuchadas en ese momento, tendieron un puente en el espacio entre nosotros –una relación con un meditador externo de ojos cerrados, yo misma, y otras 99 personas meditando- que específicamente crearon una relación con mi testigo interior. Oh, sí. Conozco esto –metta. Me olvido, y a veces necesito que me lo recuerden.

Sostener los celos o cualquier otra emoción “en metta” crea el espacio en el que se puede respirar en el testimonio, investigar, o recibir intuitivamente un mensaje. Es justo lo que es. Si se siente y sostiene en la bondad amorosa, se puede ver. Joseph Goldstein (1993), escribiendo sobre emociones en general y aquí refiriéndose específicamente a los celos, afirma:


“Así, el primer paso es no luchar con el hecho de que los celos están surgiendo, hacer espacio para la aceptación. Desde ese lugar podemos aplicar el interés de la investigación. Nos preguntamos “¿Qué es esto?, ¿Cuál es el nombre de esta emoción?”. Investigando la cualidad de esta energía en el corazón y la mente, sintiendo las sensaciones en el cuerpo, nos liberamos de la trampa en el nivel del contenido.” (p. 87).


En la práctica de movimiento auténtico podemos movernos directamente en el nivel de entrampamiento con la intención de estar ocupándonos del testigo interior. La emoción nos toma mientras lloramos, estamos tumbados en reposo, cantamos o golpeamos el suelo con los pies. Mientras se mueve a través del cuerpo, estamos en relación con la forma en que puede estar transformándose o extinguiéndose, dejándonos quizás exhaustos, inmóviles o regocijadas por la experiencia. Practicamos la contemplación cuerpo/mente en Movimiento Auténtico dejando a las emociones espacio para moverse y transformarse.



Metta en Movimiento Auténtico. 


Estoy tumbada en el suelo con la parte superior de mi cuerpo quieta. Bajo mi cintura, mis piernas se mueven rápidamente. Parece que hay corrientes de energía eléctrica que las hacen elevarse rápidamente en el aire y caer al suelo para ser movidas y levantadas de nuevo. El testigo interior observa mi ser movida de esta manera. Estoy cansada, muy cansada. Oigo a un testigo que se mueve levantarse, y de pronto dos manos se han posado suavemente a ambos lados de mi cabeza. El testigo que se mueve se queda y sujeta mi cabeza en sus manos durante un largo rato. Un espacio se está abriendo. Mis piernas se van parando. Una sensación de calidez fluye por mi cuerpo. Se está abriendo un espacio. He sido tocada por la bondad amorosa y la encuentro en mí misma.



El testigo que se mueve fue movido por metta. A través del contacto corporal, la bondad amorosa fue “pasada”, transformando mi forma física y mental. La posibilidad de moverse en relación física y espacial con otros distingue al Movimiento Auténtico de la práctica de meditación formal sentada. Como personas que se mueven, se nos ofrecen continuamente oportunidades de encontrar a otras o de ser encontradas. El testigo exterior, un rol único en Movimiento Auténtico, tiene el privilegio de observar mientras sostiene la posibilidad de salir de ese rol para convertirse en una persona que se mueve él mismo. Cualquiera que sea el rol en el que estamos, el testigo de ojos abiertos o el que se mueve de ojos cerrados, nuestro cuerpo es influido por el paisaje físico y espacial siempre cambiante que acontece en el campo. Aquí tenemos la oportunidad de ir “más allá y fuera” de la dualidad, de practicar la bondad amorosa para nosotras mismas y para los demás en un espacio colectivo.



Tanto el Movimiento Auténtico como la práctica de la meditación budista nos enseñan la posibilidad de experimentar directamente la no-dualidad. Estando atentos, desarrollando una actitud mental sin juicio, y aprendiendo después a acompañar esto con metta (bondad amorosa) – así es como aprendemos a entrar en el “campo”.



Marcia Plevin, ADTR, NCC, vive y trabaja en Roma, Italia. Es supervisora en el departamento de danza movimiento terapia de Arte Terapia Italiana, co-fundadora del método de Movimiento Creativo Garcia-Plevin, y miembro de A.ME.CO, una sangha de Vipassana budista en Roma.



(Publicamos este artículo en el blog con la autorización de la autora).



 Bibliografía:

Adler, J, Offering from the conscious body, Rochester V, Inner Traditions, 2002

Epstein, M, Going to pieces without falling apart, New York, Braodway Books, 1998.

Goldstein, J, Insight meditation: the practice of freedom, Boston, Shambala Publications, 1993

Goldstein, J, One Dharma, S. Francisco, Harper 1994

Salzberg, S, Lovingkindness, the revolutionary art of happiness, Boston, Shambala Publications, 2002

Sumedho, A, The way it is, Hertfordshire, England, Amaravati Publications, 1991


miércoles, 14 de mayo de 2014

"Hacia lo desconocido". Entrevista a Janet Adler por Annie Geissinger.


       Conocí a Janet Adler en 1994 en un retiro  que ella dirigía en Nueva Inglaterra.  Yo era una de las más o menos veinte personas, hombres y mujeres, que convivimos durante cuatro días, moviéndonos y observándonos  [2], en un gran círculo. Sabía poco de ella, excepto que había sido maestra inspiradora de alguien que, a su vez, había sido una gran inspiración para mí: mi primera maestra de Movimiento Auténtico. Fui a ese retiro con el deseo de descubrir la fuente de esa corriente que tanto me había nutrido y, quizá, en busca de la fuente del anhelo que evocó en mí la práctica en grupo de Movimiento Auténtico.
       Cuando nos encontramos por primera vez para esta entrevista, en abril de 1997,  yo tenía muchas preguntas. Muchas de ellas se centraban en el desarrollo de su trabajo y en la forma en que éste se relacionaba con el de su maestra, Mary Starks Whitehouse. Me preguntaba sobre el significado más pleno del cambio que Janet había hecho en su trabajo,  ir de la "forma básica" (trabajo uno-a-uno o en diadas) al "cuerpo colectivo", que es lo que yo había experimentado en ese primer retiro. Tal como Janet lo describe, esta innovación está marcada por un cambio de enfoque: del desarrollo del ego -la elaboración de la historia personal- a una experiencia colectiva, una que incluye lo numinoso, el alma. Es importante señalar que en 1981 hubo un momento crucial en el curso de la evolución de este trabajo. Cuando Janet estaba abriendo un Instituto para investigar sobre sus preguntas en torno al movimiento y el testimonio tuvo conciencia por primera vez de una experiencia que describiría más tarde como una iniciación mística. Mis preguntas sobre su iniciación y la relación de ésta con el Movimiento Auténtico formaban gran parte de mi deseo de entrevistarla.
       En los dieciséis meses posteriores a nuestro primer diálogo, éste ha continuado, y hemos revisado el texto para que revele la evolución de las ideas de Janet y mi propia comprensión más clara de mis preguntas. La entrevista siguiente refleja algo de la naturaleza de mi relación con Janet como su alumna[3]. De esta manera, también puede reflejar la naturaleza del Movimiento Auténtico tal como está evolucionando a través del trabajo de Janet, es decir, como una práctica de la relación, una práctica en la cual la experiencia central y la pregunta central implican el hecho de ver y de ser vistos unos por otros.
       Janet Adler, PhD[4], ADTR[5], ha enseñado Movimiento Auténtico desde 1971. Fundó y dirigió la primera escuela de Movimiento Auténtico, el Mary Starks Whitehouse Institute, en 1981. Es autora de Arching Backward: the Mystical Initiation of a Contemporary Woman, el cual describe la experiencia de cuatro años y medio con una energía primal y el impacto de ésta en su cuerpo físico, en su trabajo y en sus relaciones. Este año se publicarán diversos ensayos sobre el desarrollo de su perspectiva de trabajo en un libro editado por Patrizia Pallaro, titulado Authentic Movement, Essays by Mary Starks Whitehouse, Janet Adler, and Joan Chodorow[6]. Su trabajo actual incluye un primer programa de formación, la práctica de la enseñanza y supervisión privada, grupos interesados por el Movimiento Auténtico y el texto y la  danza místicos, la docencia en el equipo del Authentic Movement Institute en Berkeley, California, y varios proyectos escritos.
Annie: Hace poco me dijiste que has estado escarbando en las raíces de la disciplina del Movimiento Auténtico para entender sus orígenes -incluso el del nombre mismo.
Janet: Fue estremecedor para mí  encontrar el año pasado las palabras "movimiento auténtico" en un libro escrito en los años 30 por el crítico de danza John Martin. Creo que él es la primera persona que usa estas palabras -cuando  describe la danza de Mary Wigman-. Sé que Mary Whitehouse se refirió al trabajo de Martin en los años 60 cuando ambos enseñaban en la UCLA[7], pero no sé si alguna vez se comunicaron entre ellos.
Annie: En 1981 pusiste nombre a tu primera escuela de Movimiento Auténtico, The Mary Starks Whitehouse Institute.  ¿Cómo se relacionaba entonces tu trabajo con el de Mary?
Janet: En ese tiempo, el trabajo que yo hacía se conectaba definitiva y profundamente con lo que había aprendido de Mary, pues se centraba en la experiencia de la persona que se mueve en presencia de otra. De lo que no me di cuenta fue de que, para mí, el nombre Movimiento Auténtico incluía también el fenómeno de observar.
       No recuerdo que Mary usara el término testigo, y no he logrado encontrarlo en sus escritos. Se llamaba a sí misma observadora o maestra cuando yo me movía en su presencia. No daba instrucción alguna acerca de sentarse a los lados del espacio porque sus alumnas no se observaban unas a otras -aun cuando a medida que su trabajo se desarrollaba escribió más acerca de sus responsabilidades y experiencias como observadora.
El nombre, para mí, también incluía la relación consciente entre el que se mueve y el testigo. No pensé en la forma en que yo estaba usando el término o en que escribía con mayúscula las dos palabras. Pensaba en ello sólo como el nombre de lo que yo quería explorar con mis alumnas.  Asumí entonces que lo que fuera que estuviese yo haciendo era lo que había aprendido de Mary.
Annie: ¿Cuándo crees que empezaron a surgir las diferencias entre tu trabajo y el de Mary?
Janet: En retrospectiva, creo que las diferencias significativas empezaron justo entonces  -el primer año del Instituto-. Era inevitable que mi propia personalidad y las preguntas que me surgían de mi experiencia en el Instituto crearan una dirección distinta para mí. Esta dirección estaba relacionada mayormente con mi necesidad de explorar la experiencia del testigo, así que empecé muy temprano a invitar a las alumnas a ser testigos unas de otras. Mis preguntas acerca del ser testigo surgieron de mi experiencia de ver a Mary como testigo, de mi disposición para estudiar la contención, e imagino que también surgieron de mi deseo de entrar con mayor conciencia al corazón de la relación -porque estudiar el ser testigo significaba estudiar la relación entre el que se mueve y el testigo.
Annie: En Arching Backward describes la tarde en que abriste por primera vez el Instituto, y experimentaste por vez primera la "energía" de la iniciación mística. ¿Crees que tus experiencias de esa iniciación estaban relacionadas con los cambios que estabas haciendo en el rumbo de tu trabajo?
Janet: Sí. Por supuesto que entonces no podía haber sabido cuán profunda, cuán misteriosamente estaban relacionadas la iniciación y la apertura del Instituto. Puedo ver ahora que mi experiencia de iniciación marcó un cambio dramático en mi trabajo. La presencia de los estudiantes creó, simultáneamente, lo que experimenté como una red energética, y también como algún tipo de contenedor. Esta gestalt particular debe haber permitido que la forma embrionaria de la disciplina del Movimiento Auténtico fuera estimulada. Al mismo tiempo, a medida que vivía la experiencia de encarnar esta energía, mi propio cuerpo se quebraba con lo que podrían llamarse dolores de parto. No me di cuenta  entonces de que estaba participando en dar a luz algo que no solo estaba fundamentado en la enseñanza de Mary sino también en mi experiencia directa de lo numinoso.
       Recientemente, y con cierto alivio, me di cuenta de que en los últimos diecisiete años de trabajo en el estudio[8], empezando con el Instituto, me estuve comprometiendo y  volviendo a comprometer, de la manera interna más profunda, con la tarea de darle forma a lo que recibí en mi experiencia de iniciación.
Annie: ¿Puedes decir más sobre esta manera interna?
Janet: No llegó a través de palabras específicas o visiones específicas.  Pero en la iniciación sentí con frecuencia como si mi cuerpo mismo estuviera siendo amasado por la energía de la forma potencial, amasado debido a una forma -una forma de trabajo- que yo nunca podía ver del todo.
       Ahora la veo. Veo que esta oscura guía interna era innegociable e inevitable, que me conducía a la revelación de una práctica, una práctica que depende de la fuerza creativa en su centro, la pura alma encarnada; una práctica que orgánicamente requiere la presencia del otro.
       Darme cuenta de esto ahora me ayuda a entender por qué mi experiencia de  la evolución de esta disciplina ha sido a la vez tan dolorosa y tan gratificante. No sabía conscientemente que las enseñanzas que recibí en mi iniciación se estaban abriendo paso hacia la encarnación colectiva consciente en este mundo ahora. Con todo, al enseñar a mis grupos había siempre preguntas nuevas y a menudo apremiantes. Rara vez tuve la impresión de saber cómo seguir estas preguntas excepto moviéndome a ciegas pero con seguridad hacia la siguiente estancia, sin saber nunca lo que encontraríamos allí. Y tenía que ser nosotros, no yo sola, porque los descubrimientos encarnados requerían un círculo de seres. Precisamente porque las enseñanzas eran acerca de la relación del individuo con el todo, nos necesitábamos unos a otros a fin de avanzar torpemente hacia la totalidad encarnada en nosotros como individuos, en el seno de nuestras relaciones con el otro uno a uno, en el cuerpo colectivo y en  nuestras relaciones individuales con lo divino.
       La relación en cualquiera de sus formas nos enseña algo sobre nuestra capacidad de aceptar, soportar y sobrevivir al sufrimiento, el nuestro propio y el de cada ser, generando así gradualmente el desarrollo de nuestra compasión.  Nuestra compasión depende completamente de nuestra experiencia del otro, de nuestra relación con el todo. Necesitaba que otros vinieran conmigo, lo cual significaba superar grandes temores: el temor de ser malinterpretada por los otros, el temor de invitar a otros a experiencias que yo no podía conocer de antemano y el temor de traicionarme a mí misma.
Annie: ¿Qué quieres decir con el temor a traicionarte a ti misma?
Janet: Cambiar del formato de diadas al trabajo del cuerpo colectivo fue algo aterrador para mí. Tú fuiste parte de un grupo en el que estábamos haciendo ese cambio. Estoy segura de que te acuerdas.
Annie: Sí, la primera vez que trabajé contigo. El hecho de moverme en el grupo me generó un intenso temor, un sentimiento de estar desbordada, perdida, totalmente indefensa. Recuerdo que tenía miedo de moverme sin la seguridad de ser observada todo el tiempo por una persona. Mi hermana había fallecido dos años antes en un accidente automovilístico. Creo que mi experiencia estaba relacionada en parte con eso, con la repentina, inalterable desconexión: no queriendo soportarla.
Janet: En aquél momento, después de escucharte hablar acerca de tus necesidades, recuerdo vívidamente dónde estás de pie y cómo te estás moviendo. "Veo" desplomarse un trozo de la pared detrás de ti,  abriendo el espacio, ampliando mi perspectiva, recordándome que no debo traicionarme a mí misma, ni mi inexplicable necesidad de continuar, arriesgándome a que tú quizás no te sientas vista. Y sentí cierta agonía mientras soltaba mi propia necesidad de darte testimonio personal tanto como lo necesitaras. En otro momento, mientras enseñaba en el trabajo colectivo, me recuerdo sabiendo que tenía que estar en silencio como testigo y no ofrecer más testimonio verbal. Pero no sabía en realidad por qué. Fue un riesgo doloroso.
       Tales momentos, en especial las transiciones más desafiantes de las diadas al trabajo colectivo -o de hablar a guardar silencio- o desde las personas que se mueven y los testigos hablándose uno al otro en el colectivo, hacia la escritura y después la lectura entre uno y otro -cada riesgo desafiaba mis capacidades de resistencia-. ¡Y al final de nuestros días juntos (cualquiera que fuese el grupo), al darme cuenta de que lo habíamos conseguido, me sentía liberada! Esos eran los momentos gratificantes, cuando habíamos cruzado sin peligro el umbral y sabía de nuevo que había un orden inherente a la evolución orgánica de este sendero al cual yo estaba inexorablemente unida. Cada una de esas travesías requería el compromiso de individuos, la resistencia de individuos y la confianza de individuos.
Annie: Para mí, ese retiro terminó de manera bastante dramática,  con la fuerza vital en mi interior reafirmándose de manera muy enfática, como si me agarrara y me sacara enérgicamente de una inundación. Y es muy conmovedor oír tu relato al respecto y cómo te afectó, en particular con respecto al temor de traicionarte a ti misma. Porque una de las enseñanzas que me ha dejado la práctica del Movimiento Auténtico es la creciente comprensión de que debo ser fiel a mí misma, de que cada uno de nosotros debe mantener su lugar tan plenamente como le sea posible, y que ésta parece ser la forma más profunda, más importante de servirnos unos a otros. 
Janet: Sí, cada una de nuestras contribuciones, ya sea cuando nos movemos o como testigos, es esencial, única e inextricablemente conectada con las demás. A cada uno de nosotros le toca su turno, pero sólo debido a los otros a quienes en su momento les tocó su turno, enseñándonos, mostrándonos, permitiéndonos acercarnos a las preguntas que nos iban surgiendo. Me conmueve muchísimo pensar en este linaje, que percibo más bien como una red vibrante.  Pienso en los años en que fui la maestra de Diana Levy, y después en los años en que Diana fue tu maestra, y ahora yo soy tu maestra y tú eres la maestra de otro. Me gusta que esta forma no sea específicamente lineal.
       Como mis propias alumnas saben bien, creo que es imperativo para una alumna que pruebe todo lo que le ofrezcan sus maestras, que tome lo que le pertenezca -lo que necesita del trabajo con su maestra- y, cuando llegue el momento apropiado, suelte todo lo demás y se acerque a su propio único camino. Una de mis mayores alegrías es ser testigo de algunas de mis alumnas más avanzados descubriendo formas de trabajar nuevas y súbitamente necesarias -con lo cual contribuyen de manera importante a nuestra experiencia de conciencia política, al ritual, al trabajo con la bandeja de arena[9], a la representación, a la creación de nuevas y oportunas mitologías-, y al hacerlo asumen el turno de participar en el desarrollo de la disciplina.
Annie: ¿Podrías hablar de otro maestro que afectó el rumbo de tu trabajo, John Weir? Creo que mencionaste por primera vez su influencia cuando Neala Haze y Tina Stromsted te entrevistaron en 1994, en la revista de la American Dance Therapy Association[10].
Janet: Sí.  Sólo entonces me di cuenta de que el trabajo de John, tal como lo experimenté en dos talleres a finales de los años 60, era una parte central del desarrollo de la disciplina de Movimiento Auténtico. Si resumo los dones recibidos desde el sobrecogimiento del fenómeno el que se mueve/testigo, el don más preciado que me dio Mary tuvo que ver con la oportunidad de entrar sin riesgo al misterio de moverse y ser movido. Y el gran don de John fue una estructura contextual para mi experiencia como testigo.
       Cuando abrí el instituto, dije de inmediato: "El que se mueve es el experto. El que se mueve habla antes del testigo. El testigo no se refiere a contenido alguno si antes no lo ha hecho el que se mueve. Debemos reconocer nuestros juicios, proyecciones e interpretaciones. La única forma de salir es entrar e ir en esa dirección." Dije todo esto como si lo supiera y como si, por supuesto, fuera una parte integral del movimiento auténtico. No entiendo del todo cómo la forma de pensar y hablar de John acerca de la experiencia personal se dejó caer repentina y simplemente tan dentro de mi enseñanza sobre el moverse y ser testigo.
       En ese tiempo hacía probablemente unos diez años que no estaba en contacto con John. Pero había influido tanto en mí su forma de percibir y hablar acerca del yo, que debo haber absorbido inconscientemente su sistema de lenguaje, y asumí que todo ello era parte del movimiento auténtico como Mary me lo había enseñado. De muchas maneras, "el lenguaje perceptual"[11] de John podría ser relacionado con la comprensión progresiva de Mary en su papel de testigo, pero John creó todo un sistema conceptual, basado esencialmente en su estudio de la transferencia en un marco freudiano.
       John escribió muy poco, pero en mi investigación del año pasado, me quedé extasiada al leer por primera vez un capítulo que él escribió en un libro al principio de su carrera, y encontrar la palabra "testigo" en su escrito sobre el proceso grupal. En un par de párrafos se refiere a la palabra compartida como una especie de testimonio. Describe a los testigos como gente que puede ofrecer una observación acogedora, con una actitud de aprobación y respeto, a otros miembros del grupo que están reviviendo traumas tempranos. Debo haberle escuchado usar esta palabra en su enseñanza, y estoy muy agradecida porque siempre me ha fascinado esta antigua palabra. Necesitaba esta palabra para reflejar mi exploración de la experiencia de aquél que anhela ver con claridad.
Annie: ¿Puedes decir algo más acerca del trabajo de John Weir y cómo entraste en contacto con dicho trabajo?
Janet: John, un experto líder de grupo, es un psicólogo que tiene ahora unos ochenta años. Su trabajo se centró principalmente en la experiencia física, con fuerte énfasis en la autodisciplina, en la apropiación del yo. Además de los profundos insights[12] en el desarrollo psicológico del yo, su filosofía, lo veo ahora por primera vez en sus escritos, incluyó una comprensión del testigo interior, del ritual y la ceremonia, evocadora de las prácticas espirituales.
       Él y Mary trabajaron brevemente juntos en un par de sus  cursos en Maine. Fue en el taller de John donde me encontré por vez primera con el movimiento auténtico, enseñado ese verano en concreto por una estudiante de Mary. No hubo duda del poder que ese taller tuvo en mí, y de la seguridad que allí se respiraba. Tenía yo 28 años. Desperté a estas dos esferas -el lenguaje perceptual y el movimiento auténtico- en un período de dos semanas.
Annie: ¿Podría decirse que el trabajo de John fue influenciado fundamentalmente por Freud? Incluso mucha gente asocia el Movimiento Auténtico y el trabajo de Mary Whitehouse con el pensamiento junguiano…
Janet: Me parece que las raíces, por lo menos, de lo que llamo la forma básica de la disciplina de Movimiento Auténtico -el trabajo diádico- se encuentran por igual en las contribuciones de Freud y de Jung. La teoría del desarrollo de Freud, con énfasis en los fenómenos psicofísicos, constituyó la semilla de mi propio trabajo temprano con niños autistas. Esas fueron mis experiencias previas al contacto con el trabajo de John Weir, que creció a partir de la comprensión de Freud sobre el inconsciente y el poder central de las relaciones originales con las figuras parentales. Aún cuando encuentro que aspectos importantes del trabajo de Freud son incompatibles con mi forma de entender el espectro total de una vida en desarrollo, al abrir la puerta del inconsciente, Freud reveló simultáneamente la presencia del cuerpo, denso y magnífico, justo allí en el umbral.
       Debido a que el trabajo de Mary en su análisis junguiano influyó enormemente en sus descubrimientos acerca de la sabiduría del cuerpo, ella introdujo el movimiento auténtico desde la estructura del pensamiento junguiano. La comprensión que tuvo Jung de la experiencia directa y las notables formas en las que él buscó traerle significado - con exploración de las ricas, vitales formas y de las historias esenciales de los arquetipos- me resultan familiares debido a mis descubrimientos en el movimiento auténtico con Mary, pero tal proceso no está en el centro de mi propia práctica.
       Nunca me he sentido cómoda diciendo que la disciplina de Movimiento Auténtico sea específicamente una forma junguiana de trabajo, no solo debido a la fuerte influencia de Freud en John, sino porque pienso que mi propia forma de entender la experiencia directa puede ser más Oriental, distinta a la forma en que percibo que Jung la entiende.
Annie: ¿Qué han traído consigo tus recientes descubrimientos respecto a tu discernimiento acerca de las fuentes de tu trabajo?
Janet: Una de mis alumnas, Patrizia Pallaro, ha estado editando los dos volúmenes de próxima publicación sobre Movimiento Auténtico, revisando los artículos de Mary, los artículos de Joan, y los míos para la publicación del Volumen Uno. Ella ha señalado de manera respetuosa cómo la disciplina de Movimiento Auténtico -el rumbo propio de mi investigación- es distinto, aunque inclusivo, del movimiento auténtico. Ahora me doy cuenta de lo que ella quiere decir, aun cuando nunca tuve la intención de participar  tan intensamente en el desarrollo de una disciplina. Con los dones de mis maestros, no diferenciados internamente, estaba tratando de seguir lo que siempre sentí como una llamada intuitiva hacia lo desconocido.
Annie: Así que Patricia fue capaz de ver tu desarrollo en este trabajo, de terapeuta corporal[13] a maestra de una práctica en la que las diadas evolucionaron hacia el trabajo del cuerpo colectivo.
Janet: Así es. Yo era terapeuta corporal cuando estudié con Mary Whitehouse en 1969. Cuando me mudé a la costa este, continué explorando el movimiento auténtico en una práctica privada a tiempo parcial. Así que entré al trabajo con una perspectiva psicológica. Y sigo creyendo que un testigo tiene que contar con suficiente experiencia conscientemente encarnada de su propio proceso psicológico, y con una comprensión de la psicología del desarrollo para ser realmente capaz de establecer una relación correcta con el material psicológico de quien se mueve frente a ella  aun cuando no vaya a procesar dicho material comprometiéndose como terapeuta.
       Como maestra/testigo en mi práctica actual de la disciplina de Movimiento Auténtico, mi responsabilidad es continuar atendiendo a mi experiencia interna en presencia de cualquier contenido, de cualquier material que sea despertado, explorado en el contexto de la experiencia de moverse o ser testigo. Mi intención es practicar hacia un vaciamiento de mí misma, lo cual paradójicamente significa entrar conscientemente a la plenitud de mí misma, de mis sentimientos, pensamientos, sensaciones, etcétera. Esto es específica y sutilmente distinto de "sostener" el material psicológico para o con el que se mueve. Aun cuando uno puede moverse en presencia de un terapeuta o de un testigo en un formato diádico o de grupo, la experiencia del terapeuta o testigo y la forma de articular esa experiencia pueden ser bastante diferentes. En este contexto, las diferencias se distinguen por la intención.
Annie: Me pregunto quién o qué manera de comprender la experiencia directa en el cuerpo influye en tu forma de pensar ahora.
Janet: Es mi práctica en el estudio lo que me impulsa a explorar, a estudiar un camino de percepción no simbólico, también  no dualista, más metafísico que psicológico. Necesito ocuparme de explorar el saber intuitivo, un fenómeno que incluye el insight, pero no la proyección ni la interpretación.
       Me siento cada vez más atraída por las complejidades de la experiencia del testigo interior, lo cual me doy cuenta de que es el núcleo de muchas prácticas meditativas. Una distinción básica entre estas prácticas y la práctica de Movimiento Auténtico es que en las prácticas meditativas, el testigo interior se desarrolla sin un compromiso consciente hacia otro, uno que se mueva o un testigo, durante el tiempo real de la meditación. En la disciplina de Movimiento Auténtico, la presencia de otra persona durante la práctica real de moverse o ser testigo es esencial por definición.
       Últimamente he empezado a estudiar con mayor seriedad textos budistas. Hace poco, una nueva amiga,  monja Zen, se movía ante mí y yo era testigo. Cuando hablamos juntas, después de la experiencia, se  preguntó si la disciplina de Movimiento Auténtico es la forma femenina del Zen. Esa cautivadora pregunta y otras que descubrimos en conversaciones posteriores son de enorme importancia para mí; apuntan a otras raíces de la disciplina.
Annie: Me pregunto cómo se relaciona de manera más específica tu iniciación mística con esta práctica de Movimiento Auténtico en el trabajo colectivo. Lo que se presenta a la mente son experiencias de lo que yo podría llamar "energía" en el trabajo colectivo, las veces en que se siente que entre los que se mueven se está revelando una historia completa o se está representando un ritual completo, por supuesto sin que nadie sepa de antemano que eso ocurriría -y sin embargo cada uno está desempeñando su parte exacta.  O las veces en que, sea  de manera grande o diminuta, sincrónicamente, parece que suceden cosas hasta milagrosas. ¿Estas experiencias están relacionadas con tu vivencia de iniciación? ¿Es ésta la misma "energía" que experimentaste?
Janet: Sí, diría que lo que estás describiendo es misterioso, altamente ordenado, y reflejo de ese tiempo y espacio inefables en los que la intuición y el pensamiento claro se hacen uno en la experiencia de suficientes individuos al mismo tiempo. Esto lo siento definitivamente relacionado con los fenómenos energéticos. Se podría llamar ritual espontáneo. Para mí es menos importante entender cómo cada experiencia es parte de los fenómenos energéticos del colectivo total -o incluso entender lo que ello significa- que mi deseo de practicar juntos en un contexto seguro, lo cual requiere confiar en el compromiso de cada individuo de practicar con conciencia. Creo que los colectivos que están adquiriendo consciencia deben prepararse para sostener de manera segura lo que sería demasiado grande para ser sostenido por un solo individuo. Esto se puede hacer mediante la práctica continua de las directrices de la forma básica.
       Imagino que en trabajo de grupo la seguridad psicológica tiene algo que ver con el potencial del colectivo para sostener de manera segura la psique de cada individuo. Pero esta posibilidad depende totalmente del desarrollo del testigo interior de cada individuo, si es "suficientemente bueno" para contener de manera segura y expresar lo suficiente sus propios complejos psicológicos en presencia de otros. Para que cada individuo se acerque a la relación correcta con el todo, debe haber suficientes testigos interiores "suficientemente buenos". Coincido ampliamente con Thich Nhat Hanh cuando dice que el próximo Buddha será la Sangha -la comunidad de practicantes-. Debemos hacernos responsables de nuestra propia luz, nuestra propia sombra,  y no proyectar más éstas en los otros. No necesitamos más dioses. Necesitamos ancianos y guías, maestros, terapeutas y testigos, rabinos y sacerdotes que nos ayuden a encontrar a los dioses que llevamos dentro mientras nos encaminamos a la participación consciente en el cuerpo colectivo.
Annie: Aun cuando no tenías a tu alrededor un círculo de testigos experimentados durante tu iniciación, me pregunto si lo que has vivido podría llegar a ser más común para otros practicantes de Movimiento Auténtico. ¿Piensas que la práctica atrae de alguna forma ese tipo de energía?
Janet: La práctica ofrece una invitación, una constante invitación a renunciar a la voluntad.  Nunca podemos saber qué podría surgir mientras esto ocurre. Mientras estamos en el límite[14], dudando si entregarnos o no, creo que la mayor pregunta es: "¿Estoy seguro?". "¿Esto es apropiado?". Los límites y la libertad creados por la práctica hacen posible expandir la experiencia de uno, lo cual incluye fenómenos energéticos. No es extraño ahora que una persona que esté en esta práctica experimente una fuerte encarnación de energía por primera vez-de ninguna manera buscada-. Este puede ser el principio de una experiencia de iniciación o un momento aislado que podría o no repetirse posteriormente.
Annie: ¿Crees que la energía busca el contenedor que es creado por la práctica?
Janet: No sé si diría que la energía busca un contenedor, pero debido a que el contenedor se está desarrollando de manera consciente con más y más integridad, creo que es inevitable que la energía sea vivida por ciertos individuos dentro del recipiente formado por el cuerpo colectivo. Reconozco que esta energía es impersonal e inherentemente buena, como un don. El reto es cómo entrar en una correcta relación con ella. Veo que esta energía se está haciendo patente en la cultura con mayor rapidez, con mayor frecuencia y, creo, con mayor oportunidad de ser recibida conscientemente. No era así ni siquiera hace cincuenta años. Ahora hay un creciente número de gente que ofrece sus relatos de experiencia directa con lo numinoso en libros, escuelas e instituciones relacionadas con fenómenos energéticos. Nuestra cultura apenas está empezando a incluir, e incluso a aceptar ocasionalmente, tales fenómenos en el marco de experiencia de un individuo.
Annie: Thomas Merton cita un dicho del Tíbet en su revista de Asia: "La leche de la leona es tan preciosa y tan poderosa, que si la pones en una taza ordinaria, la taza se quiebra."  En mi opinión, esto señala el asunto de la relación entre lo que contenemos y el tipo de contenedor que tenemos o somos.  Para contener algo tan precioso y tan poderoso, ¿qué taza no es ordinaria? ¿Qué taza no se quebraría?
Janet: No me es familiar ese dicho particular, pero seguramente algunos contenedores son más fuertes que otros precisamente debido a la práctica intencionada de algunos individuos hacia la conciencia encarnada. Es una forma de verlo.
       Otra forma de verlo es esta: ¿Qué pasa si decimos que todas las tazas se quiebran, incluso las fuertes, las extraordinarias? Entonces nuestra tarea es aprender cómo entablar relación con la taza quebrada. El sufrimiento que causa la ruptura de la vieja forma -el yo o el colectivo como uno lo ha conocido-  hace posible el cambio verdadero de esa forma, y crea así el potencial para la compasión auténtica.
       Algunas personas que practican la disciplina de Movimiento Auténtico podrían decir que el círculo no debería romperse nunca, que sólo es "sagrado" si se mantiene entero. Mi opinión es que siempre debemos empeñarnos en intentar prestar atención completa a nuestra experiencia tanto si somos el testigo como el que se mueve y que, inevitablemente, debe romperse, y eso es lo que en realidad crea su fortaleza.  ¿Conoces el tipo de porcelana que es muy frágil? Es el tipo que raramente usamos por temor a romperla. Pero la taza hecha de barro, ésa que ha sido trabajada y reparada -la integridad potencial de esa taza viene de la fragmentación, no de la unidad. Esto es como la curación. La integridad no crea integridad, en mi experiencia. Es la fragmentación lo que crea la oportunidad de la integración, y esto incluye la oportunidad de una continua fragmentación. Así que, aun cuando las directrices de la práctica salen de experiencias en el estudio, tratar de seguirlos "religiosamente" me hace pensar en la taza de porcelana. La forma se vuelve demasiado frágil, y no útil, y no… cálida.
Annie: Recuerdo haber hablado de esto alguna vez con Alton Wasson. Él hablaba sobre estar rigurosamente atento a lo que es verdadero, a tu experiencia, en oposición a estar rigurosamente atento a la forma; es decir, a asegurarse de que todo se haga bien. Seria, en cierto modo, un uso equivocado del rigor.
Janet: Sí, estoy de acuerdo. El rigor de la práctica puede ser creado por nuestro anhelo -anhelo de la toma de conciencia clara, callada-. Este anhelo ayuda a crear las directrices. Las directrices ayudan a crear seguridad. La seguridad atrae la confianza. La confianza es esencial para el trabajo transformador. Yo anhelo la confianza suficiente para ser capaz de ver lo que estoy lista para ver, oír lo que estoy lista para oír, saber lo que estoy lista para saber; anhelo suficiente confianza para ser como en verdad soy. Así que las directrices pueden ayudarnos a trabajar con mayor veracidad. Pero si las directrices inhiben la libertad de arriesgarse a trabajar verazmente dentro de la seguridad de la práctica, entonces el trabajo se convierte en… ¿en qué?
Annie: Pues, tal vez en religión. Eso es lo que se me ocurre. Se vuelve como una religión, en la que podemos buscar alguna enseñanza esencial, y luego vernos atrapados en reglas y normas, en las formas correctas y equivocadas de hacer cosas, y entonces el impulso original se pierde u olvida.
Janet: ¿Cuáles son tus antecedentes religiosos?
Annie: Fui criada como cristiana protestante. Pero dejé los estudios universitarios para vivir en un ashram[15] durante un año. Allí tuve experiencias inesperadamente poderosas que me ayudaron a entender mucho más  sobre mi relación con una verdad más vasta. Pensé que esas experiencias eran el resultado de las prácticas y pautas ofrecidas por esa comunidad. Era muy joven, tenía dieciocho años. Pensé equivocadamente que para seguir teniendo esta nueva relación, esta enorme comprensión nueva, tenía que seguir estas reglas y directrices -que la conexión estaba en las directrices-. Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que tenía que encontrar mi propio camino, reconocer que, en un nivel más profundo, lo específico de las prácticas nada tenía que ver con lo que yo estaba buscando.
       Creo que esto es lo que pasa con la religión. La cuestión de las reglas, las formas correctas y equivocadas de hacer cosas lo único que hace es empezar a anteponerse completamente al impulso original de conectarse con lo divino. ¿Cuál es la forma correcta de mantenerse comprometido con la experiencia de lo verdadero? ¿Y cómo encuentro mi propia y determinada forma? En la práctica de Movimiento Auténtico las pautas son tan simples. Me han ofrecido tremenda libertad para explorar esta cuestión. Y las pautas apoyan con suma claridad el impulso original, ofreciendo un lugar seguro para que éste sea expresado.
Janet: Antonio de Nicholas escribe sobre la distinción entre la voz profética que surge de las estructuras religiosas, y la voz poética que surge de la experiencia mística. La voz profética dice: "Aquí es donde estás. Esto es lo que Dios quiere. Así es como hay que comportarse." Pero la voz poética habla acerca de la forma en que dios podría experimentarse de manera directa en el cuerpo -otra forma de conocer-. Pienso en estas dos voces en tu experiencia  en el ashram. Tal vez haya veces en que necesitemos otra voz que nos guíe en el descubrimiento de lo que ya conocemos, pero hemos olvidado: nuestra verdadera naturaleza, nuestra voz poética. Y entonces lo que necesitamos es un contexto seguro, un lugar apropiado, en presencia de otro u otros, para darle la bienvenida.
Annie: ¿Y es esto lo que estamos tratando de crear en la disciplina de Movimiento Auténtico -el contexto seguro y apropiado?
Janet. Sí.
Annie: ¿Crees que es importante para nosotros aprender algo acerca de otros lugares y culturas donde se honre la voz poética? Me impresiona cómo, después de tu iniciación, ahondaste en el estudio del misticismo, en dirección a un doctorado en Estudios Místicos. ¿Fue para encontrar un contexto para tu experiencia?
Janet: Sí, exacto, exacto. Necesitaba encontrar si pertenecía y a dónde. Alguna gente sabe mucho acerca del contexto y después tiene la experiencia directa. Otros, como en mi caso, tienen la experiencia directa y después van en busca de un contexto. Pero no importa -creo que como seres humanos simplemente necesitamos esa relación con el todo-. Para que el todo sea vital, creo que cada uno de nosotros debe tener la libertad de adentrarse[16] de manera única - en el momento preciso con todo el tiempo, todo el espacio- en lo desconocido. En la medida en que nuestra experiencia directa se hace consciente, esta entrada nos cambia de inmediato y para siempre a cada uno de nosotros, y simultáneamente expande el todo.
Annie: Me fascina esa parte que dice: "entrar de manera única." ¡Eso es! Eso es lo que quiero. ¡Eso es exactamente lo que quiero! La libertad de entrar de manera única.


Notas:
Traducción del artículo "Towards the Unknown", publicado en la revista A Moving Journal edición Otoño-Invierno 1998. 
Se ha traducido y publicado con el permiso de sus autoras. Traducido al español por Lucía Martínez, revisión de Malen Álvarez, con la supervisión de Betina Waissman. 
 Aquí se utiliza la palabra "witnessing" que incluye algo más que la mera observación. Supone ser testigo de otros y su experiencia. Es un componente central del trabajo de Movimiento Auténtico con profundas implicaciones.

  En inglés, la palabra "student" se utiliza tanto para lo femenino como para lo masculino. Aquí estamos eligiendo el formato femenino e iremos alternando a lo largo del artículo.
 Abreviatura del título Doctor of Philosophy, Doctora en filosofía.
5 Abreviatura de Academy of Dance Therapists Registered, Miembro Registrado de la Academia de Danza Terapeutas.
6 El libro citado se publicó en 1999 por Jessica Kingley Publishers.
7 Abreviatura de University of Californa, los Angeles, Universidad de California, Los Ángeles.
8 En inglés, "studio work"  implica el trabajo continuado de profundización en un lugar determinado para ello: el estudio. 
9 La bandeja de arena es un recurso para el trabajo proyectivo utilizado en procesos de terapia junguiana.
10 Asociación Norteamericana de Danza Terapia . Fundada en 1966.
11 "percept language".
12  Aun cuando este término podría traducirse como "percepciones", "comprensiones" o "revelaciones", el término en inglés es ampliamente aceptado.
13 Elegimos traducir "movement therapist" como "terapeuta corporal", ya que en español  no se utiliza "terapeuta del movimiento".
14 "Edge" incluye "borde, limite, filo".
15 Lugar de enseñanza y meditación hinduista.
16 Aquí "step in" incluye entrar, dar un paso hacía, adentrarse, acercarse con decisión.